BECADA "Scolopax Rusticola"

 

Caza

La becada es un ave de muy difícil caza. Gusta de la tranquilidad de los sotos y de los bosques espesos y con rico suelo almohadillado de hojarascas con una vida tan abundante en gusanos y larvas en las que esconderse. Se alimenta al amanecer o bien a la puesta del sol, permaneciendo con muy poca movilidad el resto del día. Esta inmovilidad junto a un cierto mimetismo con el terreno, a diferencia de otras aves de su misma familia, como la becacina o la agachadiza chica, hacen imprescindible el uso del perro para ser localizada y levantada de su encame.
El vuelo de la becada no es muy veloz pero si irregular y con ciertas brusquedades, lo que hace muy dificultoso su tiro. Su arranque es pronto, pero su vuelo es corto. Pronto se siente protegida por el bosque, las zarzas y los helechos, y detiene su huida. La becada, una vez herida, no apeona, sino que busca protección en el mismo lugar en el que fue derribada.
Solo admite la caza en mano este difícil e inteligente animal. Los apasionados especialistas consideran su caza como una de las más duras que existen. Los protagonistas son los cazadores, pero los que cazan son los perros que, no cabe duda, adiestrados por buenas manos, son los que realizan el grueso de la caza. Es una caza sin abundantes perchas, en la que domina la calidad, el gusto por el trabajo del perro y el disfrute del conocimiento de los terrenos para conocer donde se echó la chocha.


EL PERRO, COMPAÑERO IMPRESCINDIBLE
Ver a tamaño realTodo cazador sabe, aunque a veces no se quiera reconocer, que en cuestión de perros no existen milagros. La raza y los "papeles" del perro no garantizan nada a la hora de la caza y mucho menos a la hora de cazar becadas, tanto de forma continuada, como de forma esporádica. Tradicionalmente los setters y pointers han sido los dedicados a las becadas. En los últimos tiempos, epagneul bretón y drahthaar están dando buenos resultados. Pero al final el único que de verdad da resultado, es el que tiene un dueño con paciencia y con conocimientos del monte y de la chocha para poder educar al perro y a la vez conocer sus actitudes y facultades para la búsqueda y el cobro que le hagan compañero ideal en sus jornadas de caza.